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Cuentos eróticos para leer antes de dormir P1

Cuando mi amigo el Gimnosofista* respondió un día una pregunta sobre las mujeres, él dijo:
"Las mujeres,... me adoran",
yo entendi: "Las mujeres me ignoran",
lo que era, por supuesto, un significado totalmente WTF.


He aquí 7 fábulas que arrojan luz sobre la respuesta de mi amigo Gimnosofista. Estas son para este esteta una fuente de inspiración, generando una verdadera efervescencia espiritual que produce en él una emoción cataclísmica en el origen de un aliento poético poco comun en esta epoca!

Ese día entendí la importancia de la autoestima.



Él me provocaba algo diferente en el estómago cuando lo veía. No era un tipo guapo, pero tenía algo en su forma de mirar. Quizá era la suciedad que emanaba. No podía ocultarla. Cuando pasaba una chica llamativa a sus sentidos frente a él, era capaz de incomodarla con sólo verla. No necesitaba decir una sola palabra para cohibirla, la perversión que emanaba cuando apretaba los puños, mojaba los labios y la mirada se perdía en ella, sabía que la deseaba, que si por él fuera, la desnudaría y la abriría de piernas, la penetraría tan hondo que gritaría de dolor y al mismo tiempo gozaría tener su erección adentro.

Un día me enfunde en un corto pero lindo vestido y al verme llegar con él, me lanzó esa sucia mirada que causaba un poco se asco, a decir verdad. Soltó un saludo muy escueto, pero una risa morbosa se asomó. Era tan pervertido que no me quitó la mirada de las piernas, inclusive las tocó sutilmente. Cuando dijimos adiós, él me dio un beso en la mejilla y un lengüetazo en la oreja. Por primera vez, a mis 20 años, alguien había mojado mis pantaletas y ni siquiera lo planeé. Su actitud hacía mí era diferente cada vez.


Si llegaba con un pantalón él me ignoraba, pero si llegaba haciendo gala de mis piernas tenía su atención entera. Me cansé de ver su absurda y asquerosa mirada encima de otras mujeres, yo quería toda su perversión, aunque fuera mi peor profesor, ya no me interesaba su labor como educador, necesitaba su morbo y su afecto, sus caricias y su miembro.






Lo necesitaba ya mismo. Me dispuse a ser suya de la manera más sucia posible, pero no conté con su poco tacto y falta de atención. Sin dar muchas vueltas, lo solté: “quiero sexo contigo". Él sonrió y cerró el salón. Bajó las persianas y se acercó a mí.



Yo esperaba un beso profundo y caliente. En cambio, obtuve un jalón, me volteó y con un pie separó mis piernas, mientras bajaba mis bragas. Introdujo un dedo y giró mi rostro, me besó mordiendo mis labios tan fuerte que sangraron un poco. Entonces, entre mi desconcierto y su veloz reacción, no pude hacer nada sino asustarme. Él ya tenía el miembro afuera y yo únicamente me dejé caer sobre el escritorio. Se introdujo y con lentas pero fuertes embestidas me hacía rebotar sobre la tabla y sentí un enorme placer del que sólo pude emanar un pequeño grito ahogado. De pronto, empecé a palpitar sin moverme ni un poco y él seguía hasta que inminentemente llegó al final. Sin decir ni una palabra, se subió el cierre y salió del salón. Me dejó ahí. No volvió a decirme nada jamás y yo, sólo me arreglé el vestido, me limpié lo que me había dejado en las piernas y salí.

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Moraleja:
Si estás celoso o celosa de mi increíble suerte...
Deja de refunfuñar,.. ¡escribe fábulas!

El erotismo puede llevarte a descubrir placeres, filias, fetiches y miedos, pero siempre saldrá a flote un deseo incontrolable mucho más profundo que otras formas sexuales de llegar al placer; a continuación te dejamos unos cuantos relatos para hacer volar tu imaginación y tu libido.

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“La máquina de follar” (1992)

Charles Bukowski





Con el sello del escritor no se puede esperar cualquier cosa. Bukowski presenta una historia repleta de sexo, alcoholismo, enfermedad y locura, características de la obra del estadounidense. Los capítulos narran algunas experiencia de vida del propio autor. “La máquina de follar” es un complemento a “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones”. Si quieres morbo y sexo sucio, es mejor que lo leas ya que además de sentirte tristemente atraído por su perdición, te sacará uno que otro gemido.

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“Le deseo a ella” (2012)
Ada Miller




La obsesión con el sexo es completamente distinta a la ninfomanía, al sadismo y a la perversión, pero no por eso deja de ser un tema a discusión. De hecho es un poco más atroz, psicológicamente hablando, ya que la obsesión a tal cosa puede llevar a alguien muy lejos y no precisamente de buena manera. No se trata de practicar el sexo sin control, sino de verlo, inspeccionarlo y no dejar el morbo atrás. Con crudeza, la autora expone la obsesión por el sexo crudo.


No olvides leer: 10 cuentos cortos para despertar tus fantasías


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“Malena, una vida hervida” (1996)

Almudena Grandes





En éste breve relato, la protagonista cuenta cómo ha sido su vida con su esposo Andrés, a sus 46 años de edad se siente frustrada, cansada y harta de la vida poco productiva sexualmente. En esta historia, la comida se hace presente llevando el erotismo al fetichismo. El doctor le asegura que el metabolismo se le hizo lento con el pasar de los años, justo como su vida sexual.

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"La maja" (2004)

Anaís Nin




 Un pintor se casa con una mujer española, María, él la ama por el parecido que ella tiene con un cuadro que admiraba “La Maja Desnuda” de Goya, pero ella siendo una mujer católica y refinada, es la primera vez que se muestra desnuda ante alguien. María se volvió víctima del estrés de sentirse obligada a estar frente a su esposo desnuda. Recibe medicación para calamar el estrés y poder dormir, mientras, su esposo aprovecha tal situación para desnudarla y pintarla.

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“Apunte Gótico” (1979)
Inés Arredondo






Una chica desea sexualmente a su padre, al que ve mientras duerme junto a ella. El padre se da cuenta de la atracción o tensión sexual que hay entre los dos reconstruyendo algunas sensaciones físicas a partir del amor. La unión de dos cuerpos por medio de una mirada o una sensación. Eso es en realidad lo que hace que dos personas se unan en un solo sentimiento, a veces sin hablar.

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“Yocasta confiesa” (1985)
Angelina Muñiz-Huberman




Ante la belleza de un chico, el primogénito de Layo, el vencedor de la Esfinge, ella se enamora de él. La atrae fuertemente, lo necesita, pero ante la incertidumbre de saber si la aceptará o no, Yocasta mantiene en secreto un dato relevante en la historia: él es su hijo. ¿Lo calla y sigue en el juego de la seducción o sigue los principios de toda madre?

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El erotismo es un arma que puede ser usada a favor de todo aquel que lo desee, basta con saberlo emplear de la mejor manera y dejarlo nacer. Una buena lectura erótica puede llegar a ser un gran momento de placer, un ir y venir entre el deseo y la pasión. No importa si son palabras, acciones o imágenes, para el erotismo no hay límites.

* Gimnosofista se refiere a los que practican la meditacion corporal, idealmente desnudo, lo he tratado en esta entrada

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