Ir al contenido principal

EL MODELO BIOMÉDICO


A lo largo de la historia de la ciencia occidental el desarrollo de la biología ha sido paralelo al de la medicina. Es natural, por tanto, que la visión mecanicista de la vida, una vez establecida firmemente en el campo de la biología, haya dominado también la actitud de los médicos ante la salud y la enfermedad. De la influencia del paradigma cartesiano en el pensamiento médico resultó el llamado modelo bio­médico*, que constituye la base conceptual de la medicina científica moderna. El cuerpo humano es considerado como una máquina que puede analizarse desde el punto de vista de sus partes; la enfermedad es el funcionamiento defectuoso de los mecanismos biológicos que se estudian desde el punto de vista de la biología celular y molecular; la tarea del médico es intervenir, física o químicamente, para corregir las disfunciones de un mecanismo específico.

Tres siglos después de Descartes, la ciencia de la medicina sigue basándose, como escribe George Engel, en «el concepto del cuerpo como máquina, de la enfermedad como consecuencia de la avería de la máquina, y de la tarea del médico como la reparación de esta má­quina»1.

Al concentrarse en fragmentos cada vez más pequeños del cuerpo humano, la medicina moderna suele perder de vista la humanidad del paciente y, al reducir la salud a una función mecánica, pierde la capacidad de tratar con el fenómeno de la curación. Quizá sea este el más grave defecto del enfoque biomédico. A pesar de que todo los médicos en ejercicio saben que la curación es un aspecto esencia de toda la medicina, el fenómeno se considera fuera del esquero científico; el término «sanador» o «curandero» despierta sospecha: y en las facultades de medicina no se discuten los conceptos de salud y curación.

El motivo por el que el concepto de curación está excluido de la ciencia biomédica es evidente. Se trata de un fenómeno imposible de comprender en términos reduccionistas. Esto puede aplicarse a la curación de heridas y, aún más, a la curación de enfermedades, que generalmente supone una compleja interacción entre los aspectos físicos, fisiológicos, sociales y ambientales, de la condición humana. Para reincorporar el concepto de curación a la teoría y práctica de la medicina, las ciencias médicas tendrán que ir más allá de su visión parcial de la salud y de la enfermedad. Esto no significa que deba ser menos científicas: por el contrario, ampliando su base conceptual se harán más coherentes con los recientes desarrollos de la ciencia moderna.

La salud y el fenómeno de la curación han tenido diferentes significados en distintas épocas. El concepto de salud, como el concepto de vida, no puede ser definido con precisión: de hecho, ambos conceptos van íntimamente vinculados entre sí. El significado de la salud depende de la visión que se tenga de un organismo viviente y de la relación de éste con su entorno. Como este concepto varía de una civilización a otra y de una época a otra, también cambia el concepto de salud. Para nuestra transformación cultural se necesitará un concepto de salud mucho más amplio que incluya sus dimensiones individuales, sociales y ecológicas, y que tenga una visión integral de los organismos vivientes y, por consiguiente, una visión integral: temas de la salud2. Para comenzar puede sernos útil la definición de salud enunciada en el preámbulo del estatuto de la Organización Mundial de la Salud: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o de males».

Si bien la definición de la OMS es poco realista, al describir la salud como un estado de completo bienestar y no como un proceso en continuo cambio y evolución, sí sugiere la naturaleza holística de la salud, que es preciso tener en cuenta para entender el fenómeno de la curación. Desde tiempo inmemorial, la curación ha sido prac­ticada por los curanderos guiados por la sabiduría popular según la cual la enfermedad es un trastorno de toda la persona, que abarca el cuerpo del paciente y también su mente, la imagen que el paciente tiene de sí mismo, su dependencia del entorno físico y social y su relación con el cosmos y con los dioses. Estos curanderos, que aún tratan a la mayoría de los enfermos de todo el mundo, siguen una serie de criterios diferentes que son holísticos a distintos niveles, y emplean gran variedad de técnicas terapéuticas. Pero todos ellos tie­nen en común el que nunca se limitan a los fenómenos puramente físicos, como es el caso del modelo biomédico. Por medio de ritos y ceremonias tratan de influir en la mente del paciente, disipando el miedo, que siempre es un componente significativo de la enfermedad y ayudándolos a estimular los poderes de curación naturales que to­dos los organismos vivientes poseen. Estas ceremonias suelen im­plicar una intensa relación entre el curandero y el enfermo y a me­nudo se las interpreta en términos de fuerzas sobrenaturales que se canalizan a través del curandero.




* El modelo biomédico suele llamarse simplemente modelo médico. No obstante, utilizaré el término «biomédico» para distinguirlo de los modelos conceptuales de otros sistemas mé­dicos, por ejemplo, del sistema médico chino.


Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ERROR DE DESCARTES

¿Cuál es el error de Descartes? Para Antonio Damasio, uno de los más prestigiosos investigadores en neurofisiología, el de separar el cuerpo de la mente, con su tesis de que pensar es igual a ser, cuando se trata justamente de lo contrario: en el principio fue el ser, posteriormente el pensar; somos, luego pensamos. Creer que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y del funcionamiento del organismo biológico es un error, porque el cerebro y el resto del cuerpo constituyen un organismo indisociable integrado por circuitos reguladores bioquímicos y neurales que se relacionan con el ambiente como un conjunto, y la actividad mental surge de esta interacción. Esta innovadora visión del hombre se desarrolla en un libro que es, a la vez, riguroso y accesible. Partiendo de casos reales y bien documentados, el autor nos lleva a comprender cómo se forman las imágenes que percibimos, cómo se depositan nuestros conocimientos, cómo opera la memoria, cómo actúan l...

EL mito de Prometeo (Platón en Protágoras)

Hola familia, hoy quería abordar el mito de Prometeo. primera vez que ocupo un mito como tema central de una entrada, es curioso pero encuentro que los mitos son un area super pertinente ya que éstos encierran en sí historias fantasiosas y al mismo tiempo calidades psicológicas importante. ahora, bien ustedes sabrán que cualquiera sea el mito, sea el que sea, el mito es 90% mentira... pregúntenle a Darwin (la historia no es que Dios o Zeus el día X creo todos los animales). Bueno, da igual, así que yo voy a seguir agrandando el mito, poniéndole de mi cosecha, y precisar que hay una lluvia de ideas que se me viene a la mente acerca de Prometeo así que voy a tirar estas ideas inconexas a modo de introducción Prometeo: el que piensa primero tenia un hermano llamado Epimeteo: el que piensa después (spoiler, la tarea más difícil se la dieron al que piensa después... el que piensa después ojo es un indicio revelador de la historia...Y también de lo propio del hombre) Palabras que empie...

Esta si que es Deconstruccion

El nuevo paradigma puede denominarse visión holística del mundo, que ve el mundo como un todo integrado y no como un conjunto disociado de partes. También puede denominarse visión ecológica, si el término "ecológico" se utiliza en un sentido mucho más amplio y profundo de lo habitual. La conciencia ecológica profunda reconoce la interdependencia fundamental de todos los fenómenos y el hecho de que, como individuos y sociedades, todos estamos inmersos en el proceso cíclico de la naturaleza (y en última instancia dependemos ) del proceso ciclico de la naturaleza. Fritjof Capra, Gunter A. Pauli (1995) Steering business toward sustainability. p. 3 citado en: Elmer Kennedy-Andrews (2008) Writing Home. p. 13.

En la tierra de los Lotofagos

Ὀδυσσεύς / Odusseús ¿Ese nombre te recuerda algo? Espera, ¿si lo escribo yo? Odiseo ¡Ah, eso es, ves venir la Odisea! ¿Y por qué el viaje de regreso de Ulises a su isla de Ítaca se llama la Odisea? Simplemente porque Odysseus es el nombre griego de Ulises, nombre tomado de nuevo por los romanos luego deformado en Ulixes para llegar a Ulysses y finalmente Ulises. ¿Por qué volver a un texto que tiene más de 2700 años, cuando el mundial ofrece tantos temas para la reflexión? Precisamente, porque creo que este texto no está en absoluto desfasado, y que incluso puede dar una luz muy brillante a los acontecimientos actuales. (Tema aparte es que quizas en una semana no podre nunca jamas evocar a la Argentina) Sé muy bien que algunos intelectuales que me leen me señalarán que los textos homéricos escritos alrededor del siglo VIII a.C. fueron escritos en un idioma cuya estructura no era la nuestra y que, por lo tanto, a veces había grandes problemas de traducción. Pero la cuestión d...

El alerce de Kolyma

El alerce de Kolyma No sabía que fuesen a tocar con sus manos esta rama dura, austera y rugosa, que fuesen a contemplar sus deslumbrantes agujas verdes - su renacimiento, su resurrección - y que encontrarían en su olor no el recuerdo del pasado, sino el aliento de la vida. Varlam Chalamov. Encontrar lo perdido. Y traerlo a la vida. A veces, un fragmento de un mundo perdido no sólo puede reaparecer, sino también volver a la vida, renacer. Eso fue hace casi dos mil años. El año 73 de nuestra era. Seis años antes de la erupción del Vesubio que envolvería Pompeya y Herculanum y causaría la muerte de Plinio el Viejo. En otra orilla del Mar Mediterráneo. En una región que Plinio el Viejo, en su Historia Natural, escribió que era famosa por la calidad de los dátiles que allí se cultivaban y cosechaban. Cerca del lago Asfaltites - Asphaltitis limnè - el lago de asfalto, el nombre antiguo del Mar Muerto en lengua griega, en el que escribió su monumental Historia Natural...